Diseño cognitivo de los espacios 3-7

Diseño cognitivo de los espacios 3-7

Continua desde el post Retos del diseño cognitivo 2-7

Diseño cognitivo de los espacios 

Tabla de contenidos:

Localización e integración con el entorno

¿Cuál es la mejor localización para situar un centro geroasistencial para personas con demencia? ¿Cómo aplicar el diseño cognitivo a los espacios?

Estas son algunas de las preguntas más controvertidas. Comencemos por la ubicación. Por un lado, es lógico pensar que lo más aconsejable es que las residencias se encuentren en el mismo barrio en el que vivía el residente. Con eso evitaríamos cortar sus relaciones y separarlos de un entorno conocido.

Pero si esto lo analizamos centrándonos en las grandes ciudades europeas como Madrid, Barcelona, Londres o París, la respuesta no es tan sencilla. El ruido, el ajetreo y el tráfico de las grandes ciudades hacen que las personas con deterioro cognitivo sufran un gran nivel estrés y esto acaba provocando que se encierren en sus viviendas, por lo que los beneficios de un entorno conocido se pierden.

 

City – Foto Vishal Shah

Además, las grandes ciudades tienden a cambiar muy rápidamente y aquella panadería, aquel estanco o aquel banco que servía como hito para situarse dentro del barrio cambia de la noche a la mañana y se pierde toda referencia pasada.

Otro gran problema para el desarrollo de este tipo de centros en una gran ciudad es la escasez de suelo disponible y su elevado precio, por lo que se dificulta su rentabilidad económica y acceso para una mayoría. Por tanto, es preferible alejarse de los grandes núcleos urbanos y buscar espacios más verdes y con menos contaminación acústica, donde los residentes dispongan de espacios abiertos por los que puedan moverse con tranquilidad y seguridad.

Otra de las ventajas de alejarse de las grandes poblaciones es poder crear vínculos más fácilmente con el pueblo, barrio o núcleo urbano donde se ubique. De esta forma se evita la indiferencia, estigmatización y el aislamiento que muchas veces sufren las personas con deterioro cognitivo.

Diseño Cognitivo en espacios interiores

Unidades de convivencia en las residencias

La tendencia actual del mercado internacional es la de concentrar los dormitorios de las residencias en unidades de convivencia de entre 10 y 16 residentes entre habitaciones dobles e individuales. Cada unidad de convivencia ha de ser concebida y percibida como una vivienda en sí misma, y dotarlas de sala de estar, comedor, cocina (es importante contar con equipamiento básico, aunque la residencia disponga de servicio de cocina central), sala de televisión y de lectura. Hay que intentar evitar los pasillos estrechos y monótonos, procurando que todos los espacios puedan ser percibidos desde cualquier punto de la vivienda. Esto se puede conseguir distribuyendo los dormitorios en torno a un espacio central donde se situarán las zonas comunes de la vivienda, teniendo presente que necesitaremos de luz natural y vistas también en las zonas comunes.

Reducir el número de residentes que conviven tiene claros beneficios para los enfermos de alzhéimer. Facilita la percepción de la residencia como un hogar, fomenta la socialización entre los residentes de cada unidad de convivencia, reduce el nivel de estrés y aumenta la independencia de estos. Además, facilita a sus cuidadores llevar un mejor control de las necesidades específicas de cada individuo.

Zaguán dormitorios

A la hora de diseñar una residencia de nueva planta es bueno que los dormitorios dispongan de un pequeño zaguán a la entrada, donde los residentes puedan colocar sus objetos personales, desde un sombrero, un paragüero o una virgen; objetos que les ayuden a identificar fácilmente su dormitorio.

En caso de una reforma o de no disponer del espacio para crear zaguanes, estos pueden ser sustituidos por “la caja de los recuerdos”, una pequeña vitrina en la que el residente pueda colocar pequeños objetos personales.

diseño cognitivo de los espacios

 

Memory Box – Foto Miray Bostanci

Diseño cognitivo en dormitorios

En el dormitorio, al igual que en el resto de la vivienda, es importante que exista contraste entre los paramentos verticales y horizontales, para definir bien donde empieza uno y acaba el otro.

También es fundamental disponer de una luz ambiente tenue e indirecta que facilite la visibilidad durante la noche.

Es conveniente contar con al menos un área amplia bajo la cama con moqueta enrasada con el pavimento del resto del dormitorio para amortiguar los posibles golpes al sufrir una caída.

Si la habitación dispone de terraza, también es aconsejable utilizar carpinterías enrasadas con el pavimento para evitar los resaltes, y que los residentes se animen a usar los espacios exteriores con seguridad.

Además de aspectos ya comentados del diseño, como la iluminación con ajuste de color, el control de temperatura, etc., es recomendable permitir a los residentes que incorporen elementos decorativos, muebles y enseres propios. Que sientan que pueden crear su propio hogar a partir de sus recuerdos.

Diseño cognitivo en baños

El cuarto de baño es una de las estancias que hay que diseñar con mayor atención teniendo en cuenta su accesibilidad y facilidad de uso, sin obviar su potencial peligrosidad.

A la hora de incorporar los elementos de seguridad propios de los baños para mayores, es importante no descuidar la estética. Se debe evitar en la medida de lo posible la imagen hospitalaria que estos elementos transmiten. Una buena práctica es la de tener preparados todos los anclajes de los distintos elementos de seguridad necesarios e ir incorporándolos a medida que el residente los vaya necesitando.

Para los baños situados dentro de las habitaciones de las residencias es preferible trabajar con tonos cálidos, evitar el azulejo blanco brillante y contrastar suficientemente suelo y paredes. El uso de azulejos blancos y brillos podría provocar que un residente, al despertarse por la noche para ir al baño, los perciba como un salto al vacío y le dé terror entrar.

Es conveniente disponer de espejos que puedan cambiar de espejo a vidrio mate, ya que algunos pacientes con deterioro cognitivo sufren al ver su imagen reflejada. Existen espejos de baño que además de hacer esto, disponen de la capacidad de detectar la presencia del residente, lanzar mensajes de texto y visuales que pueden ayudarle a recordar su medicación. O darle otras indicaciones para un correcto aseo personal.

En los baños es importante contar con sensores de movimiento que puedan detectar si el residente lleva más tiempo del recomendado sin hacer ejercicio, lo que podría requerir la asistencia de sus cuidadores.

Las duchas han de ser amplias, con pavimento antideslizante, y estar completamente enrasadas con el resto del pavimento de los baños. También se debe disponer de anclajes tanto para asideras como para el asiento, listas para ser montadas cuando el residente lo requiera.

Tanto los sanitarios como el mobiliario del baño han de estar bien contrastados para facilitar su identificación. Al igual que la tapa del inodoro, la cisterna, o la grifería.

Es importante no olvidar que los residentes, pese a que muchos sufrirán un deterioro cognitivo severo, no dejan de ser personas adultas. Por lo que hay que cuidar mucho la estética: que las residencias, los dormitorios y hasta los baños se perciban como un hogar. Y no como un centro socio-sanitario o una guardería llena de colores chillones.

Hasta ahora hemos introducido los principales criterios de ubicación, y el diseño cognitivo en los espacios interiores. En el siguiente post seguimos analizando el diseño cognitivo en el resto de espacios importantes.

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SdlC

Arquitecto Senior, especialista en diseño cognitivo. Residencias, viviendas tuteladas e independientes para personas mayores

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